Historia

Antiguamente esta comunidad fue llamada San Vicente, y data del siglo antepasado. Cuando comienza la historia para la adquisición del territorio donde hoy se asienta la parroquia de Maldonado, se conoce que aquí se realizaron las primeras reuniones de los habitantes de la región, hasta que en 1885 logran comprar la tierra un grupo de 66 familias que posteriormente fundan en este territorio la Comuna Rio Santiago Cayapas. En 1900, se crea la primera escuela particular de la comunidad en el Recinto San Vicente en un local prestado, auspiciados por los entonces moradores más sobresalientes como: Damián Quintero, Severo Mina, Antonio Mina, Manuel María Mina, Rubén Ponce, Zoilo Angulo, León Valencia, Quiteria Quintero, José Gregorio Valencia, José Mina, Santos Narváez y otros. Estos ciudadanos conocedores de la importancia de la educación eligieron como educador al destacado señor Sacarías Severo Mina, el mismo que fue pagado por los padres de familia. En 1906, muchos de los habitantes varones de la comunidad participan en la Guerra de Concha dirigida por el comandante del mismo nombre.

A fin del siglo XIX, con la instalación de empresas extranjeras dedicadas a la compra y comercialización de la tagua y el caucho, tomó un importante auge económico, tanto es así que en 1920 llega el primer barco para extraer los productos. Este período de prosperidad duró hasta la Segunda Guerra Mundial en donde la economía era floreciente en todos los habitantes de la comunidad. Este factor condujo a la fundación de la parroquia con el nombre de Pedro Vicente Maldonado, el 14 de agosto 1922. Cuando se inicia la explotación de petróleo, la industria del plástico reemplazó el uso de la tagua; y las grandes plantaciones del caucho Hebrea brasilensis se establecieron en otras regiones que fueron más productivas que el tradicional caucho local de menor calidad: el Castilloa elástica. En la década del ’50 y principios de los ’60, Maldonado se constituyó en el centro de producción, compra, comercialización y transporte del banano, gracias a sus aguas profundas aptas para la entrada de barcos de mediano calado, reactivándose otra vez la economía ya que casi toda la población participó en las actividades agrícolas de la fruta. Luego esta actividad decayó hasta que a partir de mediados de los ’70 hasta los ’90, los habitantes se dedicaron a la extracción de madera para la cual había pequeños aserraderos como el de Donato Yanuzzely, que daba trabajo a un número considerable de personas. El impacto al medio ambiente era menor ya que la tala era selectiva usando herramientas manuales. A partir de los 90 las empresas madereras, Endesa Botrosa, Plywood Ecuatoriana, Codesa y la desaparecida Foresa diezmaron los bosques de la comunidad usando maquinarias forestales sin una planificación adecuada para el aprovechamiento forestal. Este factor favoreció el desplazamiento de los nativos a otros sectores del país a engrosar los cinturones de miseria de las grandes ciudades, por la venta de su tierra a Endesa (Provemundo) para la siembra de palma africana. En la actualidad, esta comunidad ya no cuenta con bosques, los habitantes subsisten gracias a los pequeños cultivos de cacao, plátano y otros que realizan en las aéreas que todavía les quedan, a más de las personas empleadas en el sector público y otros ingresos económicos de la población que depende de los bajos salarios y los jornales eventuales que las empresas palmicultoras pagan a los habitantes que prestan sus servicios.

En la actualidad en la parroquia existe una vía lastrada desde la carretera Borbón.

– San Lorenzo. Según el Censo del 2010 la población de la parroquia de Maldonado asciende a 1861 habitantes que representa el 4.4% del cantón Eloy Alfaro. En su mayoría la conforman los afro ecuatoriano con el 83.7%, seguido de los mestizos con el 15.8% y los indios Chachis con el 0.5%. Se trata de una población joven donde 6 de cada 10 habitantes son menores de 29 años, caracterizándola como una parroquia con importante oferta laboral, cuya mano de obra disponible alcanza el 70.9% de la población total pero no logra ser asistida totalmente por las actividades económicas existentes en la zona que no genera suficientes fuentes de trabajo (SIISE, 2005). El nivel de pobreza por el concepto de necesidades insatisfechas alcanza el 99.7% lo que significa 38.4 puntos más altos que la media nacional, cuyo indicador se ubica en el 61.3%.

En el área de salud la pobreza se detecta en una población que presenta enfermedades respiratorias, gastrointestinales, enfermedades diarreicas, parasitosis, paludismo, dengue, entre otras. En los últimos años se han aumentado las enfermedades cardiovasculares, que según los expertos obedecen al alto consumo de sal y coco en las comidas. La parroquia cuenta con un Subcentro médico, con un médico y una enfermera, además en San Agustín existe el Dispensario médico del Seguro Social Campesino.